El Gobierno de Qatar aceleró este martes sus gestiones para destrabar las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, enfrentados desde hace meses en una guerra que mantiene restringido el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz. Doha confirmó que mantiene intercambios de mensajes con ambas partes y que intenta construir una base común para avanzar hacia un entendimiento.
"Estamos intercambiando mensajes entre las partes y trabajando para establecer un terreno común que permita alcanzar un acuerdo que nos libre a todos de las consecuencias del conflicto", declaró el portavoz de la Cancillería qatarí, Majed al Ansari. Según Doha, las gestiones incluyen reuniones y comunicaciones realizadas durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, mantuvo conversaciones con intermediarios qataríes en Nueva York y señaló que esperaba recibir la posición definitiva de Estados Unidos sobre la propuesta iraní para desbloquear Ormuz.
La iniciativa de Teherán contempla una secuencia de medidas destinada a recuperar la circulación marítima y abrir posteriormente una negociación más amplia. Entre las condiciones planteadas figuran el levantamiento de determinadas sanciones, el acceso a fondos iraníes congelados y el fin del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos de Irán. A cambio, Teherán plantea reabrir el estrecho después de un período de siete días y avanzar hacia conversaciones sobre un acuerdo definitivo.
Araghchi sostuvo que las conversaciones actuales están centradas en Ormuz, aunque el programa nuclear iraní continúa siendo uno de los principales puntos de disputa entre ambos países.
"Nuestra posición sobre otros asuntos también está clara", afirmó el diplomático, quien insistió en que las condiciones de Teherán para permitir nuevamente el tránsito marítimo no habían cambiado.
Washington, por su parte, mantiene que cualquier acuerdo debe abordar las actividades nucleares de Irán. El gobierno estadounidense considera que impedir que Teherán pueda desarrollar un arma nuclear constituye uno de los objetivos centrales del conflicto. Irán sostiene que no busca fabricar armas atómicas y reivindica su derecho a mantener un programa nuclear con fines civiles.
En paralelo, Donald Trump negó haber ofrecido a Teherán un levantamiento de sanciones o la liberación de activos congelados a cambio de avances en materia nuclear.
"Esto es falso. ¡No les ofrecí NADA!", escribió el presidente estadounidense en su plataforma Truth Social, en respuesta a versiones que atribuían a funcionarios estadounidenses una posible propuesta de ese tipo.
La disputa sobre Ormuz constituye el principal obstáculo inmediato para una desescalada. Antes de la guerra, por ese paso marítimo circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados globalmente. Desde el inicio del conflicto, Irán ha restringido el tránsito de buques y Estados Unidos mantiene operaciones destinadas a impedir las exportaciones petroleras iraníes.
Teherán sostiene que el estrecho permanece cerrado y rechaza las afirmaciones estadounidenses sobre la continuidad parcial del tráfico. El presidente del Parlamento iraní y negociador principal, Mohammad Bagher Ghalibaf, elevó además el tono al advertir que la seguridad de las infraestructuras regionales dependerá de que Irán obtenga garantías para su propia seguridad.
"Si nuestra seguridad no está garantizada, ninguna infraestructura permanecerá a salvo", afirmó Ghalibaf en una declaración difundida por la televisión estatal iraní.
Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra personas y entidades vinculadas al abastecimiento militar iraní, mientras Washington busca contener el impacto energético provocado por la interrupción del comercio regional. Qatar, que desde agosto viene reclamando el retorno a la vía negociadora, sostiene que la libertad de navegación por Ormuz debe ser restablecida conforme al derecho internacional.
Doha ya había participado en el mecanismo diplomático que permitió alcanzar en junio un memorando entre Washington y Teherán. Aunque aquel entendimiento derivó en una pausa temporal de las hostilidades, el proceso no logró consolidar un acuerdo duradero. Ahora, Qatar intenta nuevamente mantener abierto el canal indirecto mientras las dos partes discuten las condiciones necesarias para pasar de los contactos sobre Ormuz a una negociación destinada a terminar la guerra.